Foto: Marta G. Brea |
Entre estos tres equipos podríamos nombrar un sinfín de similitudes. Los tres cuentan con ex internacionales por España, Juanito en el Valladolid, Aranzubía o Valerón en el Coruña y Borja Oubiña en el Celta; los tres cuentan también con jugadores actualmente internacionales, Manucho por Angola en el Valladolid, Bodipo por Guinea Ecuatorial o Guardado por México en el Dépor y Orellana por Chile o Túñez por Venezuela en el Celta; hablamos además de equipos que han llegado a las 40 temporadas en Primera y que, además, han paseado su nombre con orgullo por Europa; son los equipos con mayor número de socios en la categoría; en lo estrictamente deportivo, los tres van de menos a más, habiendo encontrado una importante estabilidad defensiva y contando con una calidad arriba digna de una categoría superior; pero, sin duda, el más grande de todos los parecidos es una situación económica muy delicada, lo que provoca que, a diferencia de otros clubes como Elche o Córdoba, para los que podríamos decir que el ascenso es una ilusión o un sueño, para Deportivo, Valladolid y Celta el ascenso puede ser calificado casi como una obligación.
Pero ser conscientes de esto, no evita que podamos tener nuestros sueños. Yo sueño con ver el derbi en Primera la próxima temporada, pero, ¿por qué no pensar que nosotros tenemos la llave para acabar con la Liga bipolar? ¿Por qué no pensar que Galicia puede volver a convertirse en un infierno para los clubes más grandes de Europa? ¿Por qué no pensar que podemos volver a ver un derbi en lo más alto de la tabla? ¿Por qué no recordar que hasta tres veces el destino nos robó un título que nos habíamos merecido? ¿Por qué no recordar que el fútbol nos la debe? Sí, todo esto es útopico, pero, ¿qué pensaría mi padre si hace 30 años le dicen que algún día el Celta ganría en Anfield o San Siro?
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